Realmente resulta odioso definirse por lo que uno no es, por aquello que nunca se alcanzará más allá de una noche de sueño intranquilo o un momento heroico de ebriedad. Pero sin duda, es éste el último acto de honestidad que me debo a mí mismo.
Así, y de esta guisa, yo no nací en el seno de una familia ácrata ni contracultural. No fui un bebe precoz, ni un niño prodigio, ni mucho menos un joven enardecido por la osadía o la más irrefrenable actitud rebelde. De mis méritos académicos habla mejor la tinta malgastada en centenares de apuntes y exámenes en
Esto es lo que no-hay. Pero espero que estén ustedes de acuerdo conmigo en que definirse en el fracaso es siempre preferible a hacerlo en la autocomplacencia.
(ilustración "Fetichini se pone surrealista" extraida de mi Comicblog "Extraños en Arcadia"


